Que sí...que sí. Que nos pasamos la vida quejándonos. Quejarnos por vicio, eso es lo que realmente se nos da de lujo. ¿A mí? A mí me encanta quejarme, con razón o sin ella, y siempre tengo que darle la vuelta a todo, me guste o no. ¿Que tienes algo bueno? Siempre podrías tener algo mejor, al igual que lo malo a lo peor es... Y yo no tengo nada, porque otras veces lo he tenido todo.
jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
¿Y a quién no le gusta viajar?
Hay que admitir que viajar es caro, cuesta un dinero que a su vez requiere un esfuerzo, y los esfuerzos siempre necesitan tiempo...El tiempo es oro, es quizás mas importante que el dinero, según el punto de vista, claro... Por cierto, me comentaron el otro día que van a estrenar una película que habla precisamente de eso, al parecer nos cuenta cómo sería la vida si el dinero fuese tiempo, es decir, para comprar X cosas deberíamos pagar X cantidad de tiempo de nuestra vida, puede ser interesante..Pero volviendo al tema principal, para viajar también necesitamos tiempo, en realidad, para todo, para lavarnos los dientes, para maquillarnos, para escribir, para leer, incluso para encendernos ese cigarrillo despues de cenar que tanto nos gusta a los fumadores, para beber agua...Agua, cuán importante es también, el otro día vi una película de niños con mi primo Jorge, de 11 años, que hablaba sobre el agua, Animals United, debo admitir que la crítica estaba bien clarita, la verdad es que me gustó aunque fuera para niños... Viajar, evadirte de tu realidad durante un tiempo, aclarar tus ideas, disfrutar de el paisaje, de otras culturas, o de las maravillosas tiendas de zapatos, con esto último hablo de Nueva York, o de el romanticismo...París. He estado en varios sitios, de pequeña solo quería viajar y viajar, y mi regalo de cumpleaños, navidad, y Reyes Magos (que no falten) era un viaje al año con mi madre y mi tía... Hay sitios taaaaaan maravillosos ahí afuera... La pena es, probablemente, que en los primeros viajes era demasiado joven y quizás no valoré realmente lo que estaba viviendo. Cuando fuimos a Nueva York, solo tenía 7 años, recuerdo el calor que pasé, pese a que fuera invierno y estuviera nevando, cuando mi madre no paraba de ponerme abrigo encima de abrigo encima de jerséis y de bufandas y gorros y guantes... En fin, mucho calor. Y Egipto, solo 9 añitos, pero recuerdo el olor a arena del desierto, recuerdo los camellos, a nuestro guía (mi primer amor, era demasiado guapo), las pirámides y el fuerte olor a humedad que había dentro, recuerdo mi miedo cuando íbamos surcando el Nilo por si aparecía algún cocodrilo gigante, y algo que nunca olvidaré, cuando bajamos del autobús, un niño egipcio vino y miró con deseo el bolígrafo y el cuadernito que yo tenia en la mano, tuve que regalárselo, no podía creer que le hiciera tantísima ilusión algo que yo tenía desde siempre y que no había valorado nunca.. un bolígrafo. Y el enorme abrazo que me dio cuando se lo regalé no lo olvidaré nunca, por muchos años que pasen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

